El rey Walia y su discurso

Walia o Wallia fue rey de los visigodos entre el año 415 y el 418, hermano de Ataúlfo, fue elegido para el trono tras el asesinato de este y de su sucesor Sigérico, cuyo reinado duró siete días en los que se dedicó a matar a seis hijos de Ataulfo y atacar a su viuda Gala Placidia.


Los seguidores de Walia se encargaron de asesinar a Sigérico ya que esta situación les causaba malestar y de esta manera Walia se convirtió en el rey de los visigodos.


Cuando Walia asume el poder, la situación del pueblo visigodo era calamitosa. Los romanos habían logrado bloquear los puertos hispanos y la necesidad de alimentos era apremiante. 
Ante estas graves circunstancias, Walia intenta llevar a su pueblo hasta el norte de África. En el 415 inician la marcha cruzazdo la península ibérica sin encontrar resistencia, ni por parte romana ni por el resto de pueblos germanos que habían penetrado y se habían asentado en ella. 
Al llegar al estrecho de Gibraltar e iniciar la travesía, una tormenta dispersa las primeras naves y los temerosos visigodos, poco diestros en las artes marineras, deciden abandonar la idea.


Tras el fracaso, los visigodos vagan por el sur de Hispania, de nuevo sin alimentos y sin un rumbo fijo. 

El emperador romano Honorio, aprovecha la situación ya que los visigodos necesitaban alimentos que ellos podían proporcionarles y los romanos tenían en las provincias de Hispania numerosos pueblos invasores que los visigodos podían echar. 


El rey Walia firmó con el emperador romano Honorio un tratado (foedus) en el año 416  por el que los visigodos se comprometían a restaurar el orden en las provinicias hispanas, rotas en el años 409 por las invasiones de las tribus de los vándalos, suevos y alanos y a vigilar las fronteras. También se comprometía Walia a entregar a Gala Placidia , hermana de Honorio raptada por Alarico I y que había sido esposa de Ataúlfo.
Honorio por su parte se comprometía a dar a los visigodos asentamientos en el sur de la Galia y a entregarles 600.000 modios (medida de capacidad romana) de trigo.

Los romanos ya habían firmado tratados con muchos de los pueblos asentados. Walia recomendó no romperlos y su pueblo asumiría realizar el trabajo sucio para el imperio.
De esta manera, Walia demostró su condición de astuto y hábil politico, pues logró convencer a su gente, para luchar en favor de quien era su enemigo mas odiado, el emperador Honorio.

Es aquí donde quizá se produce el famoso discurso de Walia a los visigodos para "convencerles" de atacar a las tribus bárbaras que ocupaban las provincias romanas hispanas (el trato ya había sido acordado entre Honorio y Walia), Discurso que no se sabe a ciencia cierta si es verdadero o no, pero que ha pasado a la historia.




"Invencibles Godos, a todas partes donde habéis querido dirigir vuestros pasos, desde las fronteras del norte a los límites mas remotos del sur, habéis sabido abriros camino con las armas en la mano, sin que nada pudiese ser obstáculo a vuestra marcha vencedora.
Distancias, diferencias de climas, montañas, ríos, fieras, numerosas y aguerridas naciones, se han puesto en vano delante de vosotros; mas ahora los Vándalos, los Alanos y los Suevos se atreven a atacarnos por la espalda, mientras los Romanos nos amenzan por el frente.
A vosotros, esforzados guerreros, toca escoger el enemigo a quien hemos de combatir y sea cual fuere el partido que toméis, vuestro valor es para mi segura prenda de victoria, en tanto que mande a hombres que no conocen el temor, nada puedo yo temer, y si el partido que ha de abrazarse fuese confiado a mi sola decisión, me acordaría unicamente de que soy vuestro rey, no tomaría consejo sino de mi propio valor, y elegiría al enemigo mas digno de vosotros.
Los romanos nos son ya bastante conocidos; sus ciudades han experimentado mas de una vez el poder de vuestras armas, y hasta las puertas de su capital se han abierto ante vosotros ¿por qué perder un tiempo precioso combatiendo con semejantes hombres cuando es mas glorioso despreciarlos que vencerlos?".



En poco más de dos años los visigodos aniquilan en el año 417 a los vándalos  silingos en la Bética y prácticamente a todos los alanos de la Lusitania. 
En el año 418 los vándalos asdingos también fueron derrotados.
Los escasos supervivientes se refugiaron entre los vándalos asdingos del rey Gundérico, asentados en la Gallaecia. Sólo quedaban en pie dos pueblos, suevos y vandalos asdingos y su suerte parecía estar echada. 



Entonces se produjo un cambio en la política romana, prefirieron segir dejando establecidos a estos pueblos en Hispania y llamaron a Walia para que su pueblo se dirigiera a las tierras del sur de la Galia prometidas por Roma en virtud del foedus firmado.

Walia, tras dos años de pesada campaña, retornó gustoso habiendo conseguido para los nómadas visigodos un reino donde establecerse definitivamente en regimen de hospitalitas de Roma. 
La extensión del nuevo reino abarcaba la rica provincia de Aquitania y zonas limítrofes.

Situaron la capital del reino en Tolosa, la actual ciudad de Toulouse, en Francia.
Walia en el año 418, gracias al foedus 416, fue distinguido con la graduación romana de magister militum en la Hispania, es decir, general de altísimo rango
para los ejércitos en campaña y
se convirtio oficialmente en el primer rey visigodo de Tolosa no pudiendo disfrutar mucho del hecho, pues moriría en el mismo año, en Tolosa, dejando como sucesor a Teodorico I.

1 comentario: